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El inesperado retorno a casa


Soy un puntito viajando en el universo, un polvo de estrellas diminuto. En este momento, vuelo en una pandemia global, la primera en mi corta vida. ¿Qué cómo se siente aquí? Pues, raro. Nunca había estado en una…

Al despertarme, me conecto con mi estado volátil, etéreo, me abro a recibir nueva información de otras estrellas del universo, son tantas y tan diversas que a veces solo puedo mirarlas y dejarlas pasar.

Otras veces, me dejo caer en el vacío, son millones y millones de años luz que me atraviesan. Siento miedo, ansiedad, desconcierto, me angustia no saber que va a pasar. No tener la menor idea del futuro. Veo el vacío, escucho el vacío, siento el vacío. El vacío fértil del que tanto hablan.

Busco respuestas en cada luz que pasa a mi lado, voy tan rápido que no puedo descifrar nada.

¿Qué cómo es estar en casa? Mmmm… se siente un poco pesado, a veces.

Volver a casa, a nuestro hogar, a nuestro cuerpo, es un acto de valentía, me dice la estrella anciana. Ella ya superó varias pandemias y sabe de que lo habla. Que la polio, que la gripe española y alguna más que no terminé de entender.

Escucharla me implica un esfuerzo diario, la estrella anciana me recuerda que todas somos luz, todas podemos conectarnos con nuestra sabiduría interior, solo tenemos que hacer el trabajo de volver a casa.

Somos polvos de estrellas diminutos, puntitos viajando en el universo, somos sabiduría, somos luz brillante etérea y volátil. Somos creadoras de vida, somos casa, somos pandemia y somos medicina.

¿Cómo dices?, ¿qué cómo es vivir conmigo misma? No puedo escucharte bien…

¿Me escuchas?.


Photo by Christopher Campbell on Unsplash

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